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Jornada Sabadell Forum con la nadadora
en activo con más medallas del mundo

Ona Carbonell:
“El agua es mi vida”

 

La nadadora y capitana de la selección española de natación sincronizada, Ona Carbonell, fue una de las personalidades invitadas en el marco del Ciclo Sports & Entertainment de Sabadell Forum, el pasado 13 de febrero. En el transcurso del acto, Carbonell, que actualmente es la nadadora en activo con más medallas del mundo, compartió con nosotros sus experiencias durante 15 años de carrera deportiva, su relación con el agua y su crecimiento personal. Suyas son estas palabras: “La perfección es una utopía a la que uno se acerca gracias al trabajo, la constancia y la ambición de dar el máximo de uno mismo”.

¿Qué se siente al recibir una medalla olímpica?

No se puede describir con palabras, es difícil de expresar lo que sientes en tu interior. Es mucha euforia y emoción. Has invertido ocho años de tu vida solo por ese segundo. Una vez conseguido, todo el sacrificio y a lo que has renunciado ha valido la pena.

¿Qué es lo que más valoras de tu carrera deportiva?

Uno de los valores más importantes en mi carrera deportiva ha sido el no ponerme límites, pues uno no sabe hasta dónde puede llegar. El haber hecho de mi día a día “el límite” ha permitido que en el momento adecuado pueda reaccionar y buscar la excelencia en cada segundo.

Sobre aquella experiencia olímpica, has publicado el libro 3 minutos, 40 segundos, el tiempo que duró vuestro ejercicio en los Juegos, con el que conseguisteis la plata. ¿Por qué ese título?

Esa marca es la parte más mágica y más bonita de nuestro deporte, pero también la más agridulce. Te juegas mucho en poco tiempo. Siempre bajo presión. Lo peor de ser deportista de élite es la presión interna: cada noche sueño con conseguir el objetivo que me he impuesto. El libro relata, precisamente, todo lo que pasa antes de llegar a conseguir esa marca.

Cuando has logrado obtener la medalla de plata en unos Juegos Olímpicos, ¿crees que ya es suficiente?

Nunca es suficiente. Siempre se puede aspirar a más. Para llegar a lo más alto tienes que ser muy autoexigente y tener un punto de locura. Siempre existen más y mejores objetivos.

Eres la nadadora en activo con más medallas del mundo y llevas 14 años en la selección. ¿Qué se siente?

Alcanzar el éxito es muy difícil, pero mantenerse en la élite aún lo es más. Siempre hay rivales muy buenas de todos los países que te presionan.

“Gracias al deporte y

a la sincronizada soy la persona que soy”

“Mi hábitat
es la ingravidez”

“Todos tenemos el momentum para presentar nuestro proyecto”

“Un 90% es trabajo, pero todos los factores tienen que estar a tu favor”

¿Qué te ha enseñado el deporte?

El poder de la adaptación es una de las cosas más importantes que he aprendido en el deporte. En una primera fase superé las amneas y el miedo al ahogo, pero mi mayor hándicap siempre ha sido adaptarme al frío. El frío forma parte de la sincronizada, con todas las horas que pasamos bajo el agua, y esto lo he tenido que entender. Si sumamos todas las horas que he pasado en el agua, el tiempo acumulado supondrían 5 años completos, con sus días y con sus noches. No se puede luchar contra el frío: hay que adaptarse a él. El poder de la adaptación es el poder de ganar. No llegan los mejores, llegan los que se adaptan. También debemos adaptarnos a los problemas de articulaciones y de espalda, porque pasamos mucho tiempo de pie y en ingravidez; mi cuerpo casi es más de pez que humano y los problemas físicos que tenemos se asemejan a los de los astronautas.

¿Cómo compaginas tu vida familiar siendo una deportista de élite?

Es duro. Desde los 14 a los 18 años estuve internada en un colegio sin posibilidad de estar con amigos ni familiares. Mi padre, al principio, no lo apoyaba, pero mi madre le hizo ver que las circunstancias y las adversidades que iba a afrontar serían una lección para la carrera de la vida. Saber que tenía todos los medios a mi alcance para llegar a la excelencia y cumplir mi sueño no me suponía un sacrificio, sino más bien una oportunidad enorme.

Como capitana del equipo de sincronizada,
¿cómo crees que debe ser el jefe ideal?

Tú eres tu propio jefe. Para mí, la máxima presión es la que se impone uno mismo. La mejor manera de liderazgo es dar ejemplo: en ser puntual, en disciplina, en respeto, en tener respeto por todos aquellos que hacen posible que puedas entrenarte y en tener confianza en los compañeros.

¿Qué importancia tiene para ti tener un entorno favorable?

Es importante rodearte de gente que te diga las cosas buenas, pero también las malas, y que, sobre todo, te ayude a aceptar los errores, sus correcciones, sus propuestas… Un grupo hace mucho más que uno solo. Incluso cuando salgo sola haciendo un solo, no os podéis imaginar la gente que hay detrás y que hace todo lo posible para que ese momento llegue. En casa, un mes antes de una competición, todos se ponen en “modo competición”, como lo han bautizado, siendo más conscientes de que estoy especialmente sensible. Sin mi familia y toda la gente a mi alrededor no hubiese sido posible. En varias ocasiones a lo largo de mi carrera me he planteado tirar la toalla, pero gracias a la gente que me rodea no lo he hecho.

¿Cómo superas la presión?

La gente cree que una vez has conseguido una medalla, ya no te pones nerviosa ante otros retos, pero nada más lejos de la realidad. Hasta hace cinco años, vomitaba siempre antes de salir. Las manos me tiemblan y me sigo poniendo muy nerviosa. Me tiro al agua y no tengo fuerzas antes de competir por ese motivo. Ahora bien, hay nervios que te pueden jugar una mala pasada y hacer que te quedes en blanco en medio de una coreografía y hay nervios que sacan tu adrenalina y hacen que salgas a comerte el mundo. En mi caso, yo los canalizo a través de la visualización y el mental coaching, para sacar mi mejor versión. La técnica que utilizo consiste en que 20 minutos antes de competir visualizo 15 veces toda la coreografía, sin errores, visualizo el oro, la gente aplaudiendo… me visualizo ganadora. En este sentido, hay un trabajo diario de visualización con la entrenadora especialista en esta técnica. Es imprescindible ponerse objetivos a corto plazo. El camino a los Juegos Olímpicos es tan duro, que prefiero no pensar tanto a tres años vista. Mi familia, y mi novio sobre todo, me lo agradecen.

Estas estudiando la especialidad de Diseño y Moda. ¿Qué influencia tiene en ti el arte?

La sincronizada es un deporte artístico y algo que me ha apasionado desde pequeña ha sido la moda. Descubrí que existía la carrera de Diseño y Moda a distancia y eso me permite compaginar mis competiciones y viajes con los estudios. Diseño una línea propia de bañadores y diseño la colección de bañadores de la selección, es un reto muy interesante que compartimos en la Escuela Superior de Diseño (ESDI), en Sabadell.

Hay una canción de Joan Manuel Serrat que ha marcado tu vida. ¿En qué sentido lo ha hecho?

Sí, la canción Hoy puede ser un gran día, de Joan Manuel Serrat, es especial para mí. Es una canción y una frase muy motivadora con la que pienso cada mañana. Me da fuerzas para afrontar el día. Para mí la música es muy importante. Los entrenamientos suelen ser sin música y es aburrido. La música te da ese punto que te hace vibrar. En una actuación, la música es lo más básico: primero se elige la música y luego la coreografía y la interpretación.

¿Qué les dirías a unos padres que quieren que su hijo
o hija se dedique al mundo de la sincronizada?

Les diría que es un deporte muy duro y sacrificado y que hace falta tener el sueño de practicarlo y de dedicarse a él. Les diría que si es la pasión de su hijo o hija, adelante, porque el deporte te forma como persona y es muy gratificante.

Entrevista a Ona Carbonell para SabadellTV

Ona Carbonell,

en un momento de la entrevista, tras su intervención en el Ciclo Sports & Entertainment de Sabadell Forum

© Junio 2018